Combatir la pobreza en América Latina: responsabilidad social

“Sueñan las pulgas con comprarse un perro”... E. Galeano
    
    La pobreza es un problema grave que no desaparece de América Latina. Es un fenómeno complejo producto de muchas causas cuyas características cambian con el tiempo y la región geográfica. Entre los países más pobres figuran: Honduras, Guatemala, Nicaragua, Colombia, Bolivia, Venezuela, Ecuador, El Salvador, Perú y México. Actualmente en Latinoamérica la lucha contra la pobreza se ve amenazada por la realidad de los altos precios de alimentos, el combustible y la lucha constante contra la recesión económica. Mientras que los países ricos dedican su tiempo, esfuerzo y capital a combatir la crisis financiera. Para los 189 países que pertenecen a la Organización de Naciones Unidas (ONU) reducir los niveles de la pobreza extrema y el hambre es el primer objetivo que acordaron alcanzar para el 2015 de los ocho establecidos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (OMD). Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, también conocidos como Objetivos del Milenio (ODM), son ocho propósitos de desarrollo humano fijados en el año 2000.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) es uno de los  organismos responsables de promover el desarrollo económico y social de la región latinoamericana y del Caribe. En sus investigaciones científicas la CEPAL indica que: “aunque la mayoría de la población total y de la población pobre de América Latina y el Caribe se encuentra en los centros urbanos, en términos relativos la pobreza sigue siendo un fenómeno rural en la región. La incidencia de la pobreza y de la pobreza extrema es mucho mayor en las zonas rurales que en las urbanas”. De este dato se formula mi tesis, la lucha contra la pobreza depende de que los gobiernos desarrollen y promuevan políticas sociales y económicas que respalden el sector campesino.
Para luchar contra la pobreza todo país debe comenzar por fortalecer su crecimiento económico. Un crecimiento económico que parta de la creación de empleos, para que los sectores pobres se inserten de manera productiva al proceso de desarrollo económico del país. En la actualidad los gobiernos se concentran en desarrollar programas sociales compensatorios –paliativos– para erradicar la pobreza pero estos resultan inefectivos porque no proveen herramientas verdaderas para que salgan de la pobreza por su propio esfuerzo. Estos programas inclusive son desarrollados pensando en los sectores pobres urbanos y no en los campesinos.
    Decía un proverbio chino “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Los esfuerzos de la políticas sociales actuales se quedan de forma superficial dando ayudas económicas que mejoran o satisfacen de forma momentánea las necesidades básicas de los sectores pobres –desempleados, ancianos, madres solteras, campesinos– pero no se preocupan o esfuerzan por educar, adiestrar o emplear a este sector para que forme parte de la fuerza laboral del país.
    Siendo el sector campesino la región de mayor incidencia de la pobreza, los gobiernos deben concentrarse en apoyar su capacidad productiva. Ayudar para que estos puedan integrarse al desarrollo de la economía del país siendo productivos. Ayudar a los sectores de mayor pobreza a establecer microempresas rurales y urbanas. La agricultura constituye la principal fuente de economía. Por esto se debe fomentar la agricultura y proveer herramientas para que los sectores pobres, en este caso los campesinos, generen sus propios empleos en empresas pequeñas sostenidas por las comunidades. Cuando los sectores pobres son respaldados por sus gobiernos pueden establecer pequeñas empresas que generen empleos para ellos y su familia de modo que son productivos a la sociedad y a su vez aportan un producto que forma parte de la economía del país. Las microempresas son una alternativa de sustentabilidad de acuerdo con las zonas geográficas. Por ejemplo: una villa de pescadores tiene todo el conocimiento sobre la pesca y es posible que solo necesite organizarse para recibir equipos como lanchas, arpones, redes o nasas. Es posible inclusive que tengan el equipo y el conocimiento y sólo necesiten el mercado donde vender su pesca. Las realidades y situaciones son diferentes de acuerdo con la región.
No existe una receta, esquema o una guía de aplicación universal para terminar con la pobreza. Combatir la pobreza es una tarea a largo plazo. Los gobiernos deben luchar por proveer servicios sociales básicos: educación, salud y vivienda. Estos servicios son universales y básicos para cualquier sociedad. Si consideramos y creemos en la educación como una herramienta importante para erradicar la pobreza podemos trabajar programas educativos creando escuelas de extraordinarios talentos con pocos recursos. Las escuelas especializadas focalizan sus metas en preparar estudiantes en áreas de interés trabajando currículos basados en problemas (PBL). Posteriormente estos jóvenes serán los líderes en sus comunidades y llevarán soluciones prácticas a los problemas que enfrentan. La joven pakistaní Malala Yousafzai quien ganó el Premio Nobel a los 17 años por su activismo y defensa del derecho a la educación y los derechos civiles de las mujeres en su país es un ejemplo de lucha para erradicar la pobreza mediante la educación.
Cuando pasamos juicio sobre la gestión pública de los gobiernos en América Latina observamos como se destaca la corrupción, poca inversión en capital humano y físico y la insuficiencia de políticas sociales y económicas adecuadas a la situación. La corrupción es uno de los problemas mayores en los países de Latinoamérica, por lo que tenemos que ser cautelosos con los líderes que seleccionamos para dirigir. Cuando nos presentan las famosas plataformas de gobierno debemos revisar que incluyan programas para los sectores vulnerables y políticas sociales en las áreas prioritarias de salud, vivienda y educación.
La lucha contra la pobreza consiste no sólo en la necesidad de superar la falta de ingresos y bienes, sino también como la de ampliar los derechos, oportunidades y capacidades de la población más desfavorecida. Muchas veces pensamos que la pobreza existe por la falta de recursos en una región, sin embargo podemos ver que América Latina es rica en muchos recursos y la pobreza persiste. ¿Cómo es posible? La pobreza no está marcada por la falta de recursos sino por la falta de voluntad política y por tal razón es importante que la sociedad y los individuos mantengan la presión a los gobiernos y corporaciones.
Si de verdad queremos luchar contra la pobreza esta lucha tiene que generarse desde un ámbito nacional. La lucha comienza del consenso nacional dirigida por una autoridad con poder, un líder o entidad que sea respetado y que posea la fuerza moral para encauzar la lucha. La lucha contra la pobreza debe surgir de la voluntad política de los gobiernos. A veces vemos cómo algunos gobiernos realmente lo que desean es solapar la pobreza por que son los mismos pobres los que le sostienen. Mientras la corrupción sea la orden del día en los países de Latinoamérica la voluntad política no existirá. Los gobiernos son responsables de proteger los recursos y las riquezas de su país. Y aunque la lucha contra la pobreza es prioritaria no constituye el único objetivo de la política social de un país, por lo que es nuestra responsabilidad social velar por el bienestar en general. En este sentido es importante que se cierre la brecha que existe entre la colaboración del sector privado y el sector público.
La lucha contra la pobreza en América Latina debe comenzar por que los gobiernos incluyan en sus planes de trabajo las iniciativas propias de los campesinos, establecer políticas sociales para desarrollar actividades agrícolas y no agrícolas en pequeña escala y establecer reformas agrarias más cercanas a realidad actual del campesino. Las actividades agrícolas y no agrícolas son fundamentales para generar empleos y obtener ingresos para familias. Acabar con la pobreza no es un desafío imposible, pero mientras la corrupción siga infiltrando nuestros gobiernos, seguirá siendo muy cuesta arriba el desarrollar programas sociales o iniciativas en pro de los sectores pobres. Al igual que Mafalda me cuestiono, "¿Qué habrán hecho algunos pobres sures para merecer ciertos nortes?"
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Escrito como requisito final para el curso ESP227 de la profesora Anuchka Ramos en la Universidad del Sagrado Corazón, Santurce P.R.

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